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¿Cómo reaccionan las personas frente a la frustración?

Las personas se enfrentan a diferentes situaciones y no siempre logran encontrar aquello que desean, teniendo que vivenciar frustración. La forma en que elaboren ese estado de frustración y la manera en que respondan a ella irá estableciendo un modo particular de enfrentarse a la vida, de conciliar el psiquismo con la realidad, de resolver los conflictos, de ser y estar frente a sí mismo, frente al otro y frente al mundo que lo rodea.

¿Qué se entiende cuando se utiliza el término frustración?

Es el sentimiento que se genera en un individuo cuando no puede satisfacer su deseo. Ante este tipo de situaciones, la persona puede reaccionar de diversas maneras, por ejemplo manifestando enojo, ansiedad, agresividad, inhibición, sentimientos de tristeza, pesimismo, temor, a veces se abandona el objetivo propuesto pero también hay quienes continúan y vuelven a intentarlo. Se puede entender que ante las frustraciones hay tantas formas de reaccionar como personas encontramos en el planeta.

La experiencia personal de cada uno evidencia que en la vida no todo es color de rosas, no siempre se gana, ni tampoco se consigue lo que cada uno quiere en el momento que se desea. Por lo tanto, para tener una mejor comprensión sobre el concepto de frustración es importante considerar, como un aspecto inherente a la vida humana, el hecho de asumir la imposibilidad de lograr todo aquello que cada uno desea y en el momento en que se anhela. Es una emoción muy importante, juega un papel clave en la adaptación al mundo de cada individuo y la forma en que se relaciona con los demás. El punto clave reside en la capacidad de cada persona de gestionar y aceptar esta discrepancia entre lo ideal y lo real. En otras palabras, siempre hay una diferencia entre lo que cada uno busca y lo que encuentra, esa diferencia que frustra es aquello que permite seguir teniendo ganas de buscar y hacer cosas nuevas.

Es importante que cada uno encuentre un equilibrio entre la frecuencia de las experiencias de gratificación y de frustración, lo cual va a depender del desarrollo y crecimiento del sujeto. Vivir en la gratificación permanente traería como consecuencia que las relaciones entre las personas de una sociedad no sean posibles, pues no habría adaptabilidad, que requiere una cuota de satisfacción personal y otra de renuncia o postergación. Por otro lado, vivir en frustración llevaría a la persona al otro extremo, lo cual podría ser bastante crudo y traer como consecuencia una detención del deseo humano de construir, superarse y crecer.

A modo de reflexión, podemos considerar como un indicador de salud mental la manera en que cada persona logra tolerar la frustración. Cuando hablamos que una persona tiene tolerancia a la frustración, lo que expresamos es que este sujeto internamente tiene un grado de fortaleza y cierto equilibrio interior que le permite continuar amando y trabajando a pesar de la frustración, es decir, puede continuar con su vida. Como adultos sabemos que en la vida nos enfrentamos con diferentes situaciones a veces con mayor dificultad que otras, por eso es importante que cada sujeto logre encontrar ese equilibrio entre las experiencias de gratificación y de frustración.

Si sos joven o adulto y estás leyendo estas palabras quizás descubras que presentas algunas dificultades al momento de encontrarte con situaciones que te generen frustración. Si algo de esto te sucede, podes pedir ayuda profesional asistiendo a un espacio terapéutico de análisis para revisar estos aspectos y trabajarlos en tu vida diaria y así vivir una vida más equilibrada y saludable.  

Cecilia Nelli.