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22/05/2024

¿La época de la procrastinación?

¿Te pasó alguna vez que tenías la tarde libre, lo único que tenías que hacer era ir al supermercado para realizar las compras de la semana — una actividad simple que estuvo presente en tu mente todo el tiempo — y cuando te diste cuenta ya era la hora del cierre del local comercial, y no la concretaste?

Este tipo de conducta es muy frecuente en estudiantes, aunque no exclusiva. Teniendo tiempo para prepararse para un examen, dejan pasar los días y toman los apuntes a último momento y luego no se presentan a rendir.

Son algunos ejemplos de procrastinar: se posterga una acción para más adelante y ello produce angustia porque la realización de la tarea se transforma en algo abrumador.

El término procrastinación se ha convertido en un fenómeno típico en nuestra sociedad, cuya actividad de posponer tareas se piensa desde determinados sectores como un acto irresponsable del sujeto moderno. En la postmodernidad, lo social modela un sujeto lleno de tareas triviales y de obligaciones que corren tras lo urgente y banal, donde se le da prioridad a las tareas a corto plazo en lugar de atender aquellas cuestiones duraderas en el tiempo.

¿Por qué una persona procrastina?

La procrastinación es el hábito de postergar actividades o tareas que deben atenderse,  sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables. Desde el psicoanálisis podemos entender estas conductas como la forma que tiene el sujeto de relacionarse con el deseo, en el sentido de demorarlo, postergarlo y aplazarlo.

Las causas pueden ser variables y según características específicas de cada persona podemos entender qué está diciendo con esta conducta. A veces se puede entender como una dificultad en el compromiso con el propio deseo; otras veces puede aparecer la duda y la exigencia, donde presenta la esperanza de poder hacerlo mejor más adelante y eso nunca sucede. También puede deberse a miedos, inseguridades, falta de motivación o la presencia de trastornos neurológicos que dificulta que la persona pase a la acción.

Cómo dejar de procrastinar

Superar la procrastinación va más allá de disciplina o motivación. Es necesario incursionar en el entramado psíquico a través de un proceso psicoanalítico que facilite la identificación de las causas inconscientes que nos conducen a ella.

Es fundamental detectar la presencia de la angustia para realizar cambios, tomar decisiones y realizar actos verdaderos. Tomar una decisión puede ser un problema por la angustia que conlleva. La tarea analítica radica en aliviarla, averiguar cuándo el sujeto posterga, sus motivaciones inconscientes; es decir, lo que hay por debajo del síntoma.

La procrastinación puede convertirse en un poderoso enemigo para que las personas concreten sus metas, alejándolas de ellas y entorpeciendo su camino de desarrollo personal. Si consideras que presentas algunas conductas de este estilo es importante que consultes con un profesional para entender el motivo y resolver esta problemática.

Lic. Cecilia Nelli

Mat. 888