Descarga nuestra última edición

Disfrutar de la lectura es un estilo de vida

Parar para seguir: por qué los días de descanso son claves al entrenar

Entrenar intensamente todos los días de la semana no es ni bueno, ni necesario. «No por más madrugar amanece más temprano», dice la famosa frase. Y sí, esta expresión resume efectivamente la idea de que no por hacer más ejercicio y con mayor potencia, los resultados serán mejores o más rápidos.

Ahora bien, los expertos no descartan la posibilidad de entrenar todos los días, siempre y cuando se controle la carga y la intensidad del entrenamiento. Sin embargo, como norma general se recomienda descansar al menos uno o dos días a la semana dependiendo del nivel de la persona y del objetivo. Con cuatro días de entrenamiento y otros tres de mantener una vida medianamente activa —como caminar o subir escaleras — es suficiente.

La importancia de establecer al menos una o dos jornadas de descanso es que el organismo pueda realizar adaptaciones de mejoras con el entrenamiento. Las pausas son necesarias para permitir al cuerpo regenerar los tejidos y adaptarse a la nueva intensidad.

¿Qué consecuencias trae entrenar sin descanso?

Si se acumulan demasiadas sesiones sin descanso se puede producir lo que se conoce como sobreentrenamiento, que es un proceso de fatiga crónica en el cual el cuerpo se desajusta a nivel hormonal y el rendimiento decrece de forma considerable. Cuando se llega a esta situación, se necesita de un periodo de reposo completo para recuperar el físico completamente. En otras palabras: se entrará en un círculo vicioso de agotamiento y cansancio que hará inútil el entrenamiento.

El sobreentrenamiento produce un bajo rendimiento durante el ejercicio que irá empeorando progresivamente, al igual que sus beneficios, ya que se desgasta el sistema nervioso. El resultado será un cansancio prolongado durante todo el día, con falta de fuerza y riesgo de lesión.

¿Qué hago los días que no voy al gym?

Los días que nos tomamos una pausa no vamos a hacer un reposo absoluto porque eso implica llevar una vida sedentaria que no es recomendable. Con caminar, levantar bolsas o subir escaleras, es suficiente, pero si es necesario liberar estrés y hacer algo más, se puede llevar a cabo un descanso activo con alguna modalidad de entrenamiento de cardio prolongado de baja intensidad. Por ejemplo, una caminata entre 30 y 60 minutos.