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Soltar la cultura de la Dieta

La cultura es el conjunto de saberes, conductas, conocimientos, costumbres y tradiciones que se respiran en una sociedad. No es necesario un manual. Las creencias sobre lo que está bien y está mal son absorbidas en cada conversación y espacio que habitamos desde que tenemos uso de razón. Son construcciones sociales que van cambiando según la época; y existen bajo la premisa de que “las cosas son así porque siempre fueron así”.

La sensación de que nunca nada de lo que hagas, digas, seas o tengas va a ser suficiente no es ni la fórmula para llegar al éxito, ni un mambo tuyo: es la base de cómo se mueve el mundo tal como lo conocemos hoy y se conoce como cultura de la escasez.

Esta forma de percibir el mundo aplicada al vínculo que tenemos con la comida y con el cuerpo toma el nombre de cultura de la dieta, donde es “normal” y parte de la vida diaria estar haciendo, pensando en empezar, diciéndole a alguien que debería hacer, una dieta. Verlo como una construcción sociocultural y no como una verdad nos permite dar un paso atrás, observar la imagen completa y poder cuestionarnos: ¿quién gana y quién pierde en esta cultura de la escasez y de la dieta?, ¿qué consecuencias tiene en cómo nos percibimos y tratamos a nosotras mismas, en lo que consumimos y en la información que recibimos?, ¿cuáles son las formas que la cultura de la escasez y de la dieta toman para perpetuarse en el tiempo?.

Reconocer que muchas de las creencias que internalizaste en relación con tu cuerpo y tu alimentación por ejemplo, “me tengo que controlar mejor con la comida”, “tengo que controlar la porción”, “tengo que bajar de peso y para eso necesito más fuerza de voluntad”, son producto de la cultura en la que creciste es el primer paso para poder soltarlas. Todo lo que reproducimos es espejo de lo que absorbimos y naturalizamos a lo largo de la vida y muchas, seguramente, viven en vos desde hace décadas, o incluso desde que tenés uso de razón.

Hasta que no hacés el trabajo intencional y consciente de deconstruir cómo es que llegaste a pensar cómo pensás, sentir como sentís, y actuar cómo actuás, la cultura en la que nos vemos inmersos parece ser la verdad absoluta, la única manera de “hacer las cosas”: una rueda en la que estás subida y de la que parece imposible bajarse.

Antes del cambio de hábitos necesitamos realizar un cambio en nuestro sistema de creencias, un cambio en relación con cómo nos sentimos y cómo pensamos, cómo nos percibimos y observamos a nosotras mismas, para luego dar paso a la transformación desde un lugar más consciente, paciente y amoroso.

Lo fundamental es poner sobre la mesa cómo esa educación influyó en todas las áreas de nuestras vidas y cómo esto se tradujo en nuestra relación con la comida, el cuerpo y la visión sobre la salud.

Puedo describirlo de forma detallada porque yo también lo viví. Cuando hice el trabajo de mirar mi propia historia, me di cuenta de todo el entramado detrás.

Entender de dónde vienen todas estas ideas y verse reflejada en ellas es el primer paso para sanar. Y soltarlas requiere dar un paso de confianza. Es despegarse de mandatos, convicciones, limitaciones, patrones de conducta adoptados que dañan, miedos, ilusiones, espejitos de colores que quieren vendernos como sinónimo de éxito y felicidad.  Y sí, estarías soltando parte de la vida tal como la conocés… Pero, ¿no es liberador viajar más liviana?

Ir soltando lo que hoy te limita y te drena es pelar las capas que recubren tu esencia, y es darte la posibilidad de elegir qué aprendizajes querés llevar con vos a lo largo de este camino. Sobre todo, es redirigir la energía que estabas poniendo en estar en guerra con vos misma hacia desarmar un sistema de creencias que se reditúa de tu infelicidad.

Lic. Camila Pettinari -Mat. 1795-